sábado, 13 de mayo de 2017

Thermomix: Quiche Lorraine

Qué alegría cuando llega el sábado, ¿verdad? Parece que estamos más relajados, más felices. Para mí el fin de semana es el día de cocinar, algo que me hace muy feliz. Cocinar para los demás, compartir. Probar cosas nuevas, no tener que preparar el tupper del trabajo. Ver la cara de aprobación de los tuyos cuando aquello que comen, hecho con todo tu amor, les gusta tanto. Y esta es mi tercera semana de felicidad junto a todos vosotr@s, así que hoy quiero seguir viajando por la cocina francesa para mostraros otro de mis platos favoritos. 

Hoy vamos a trabajar con ingredientes muy sencillos, de los de estar por casa, pero que juntos y en el orden correcto (por qué aquí si alteraría el producto final) crean un plato magnífico. Hoy nos metemos de lleno en el mundo de las quichés. 

Es un plato que puedes servir como plato único o acompañamiento de otros. Aquí, en mi casa, es un plato que cae de una sentada así que imaginaros! Como para poner segundo plato después…

¿Estáis listos?. ¡Allá vamos!

Lo primero es elegir el molde. Para la quiché no sirve cualquier molde, tenemos que elegir un molde redondo bajo tipo tarta. El mío es de Ikea, de 26 cm de diámetro, así que tampoco hace falta invertir mucho.

Empezamos con la masa quebrada, una masa muy versátil tanto para dulce como para salado.

Manos a la masa:

  • 300g de harina
  • 150g de mantequilla recién sacada de la nevera, fría, a trozos
  • Una cucharadita de sal
  • 100g de agua
La masa quebrada es tan sencilla como poner todos los ingredientes en el vaso y programar 20 seg velocidad 4. Comprueba que la masa no sea pegajosa si no que se pueda trabajar. Si ves que está pegajosa añade un par de cucharadas de harina y vuelve a mezclar 20 segundos. 
Haremos la bola, envolveremos en film y meteremos unos 20 minutitos a la nevera; esto nos servirá para que la masa sea más manejable cuando vayamos a estirarla.

Mientras, engrasamos el molde con un poco de mantequilla y un poco de harina y cuando la masa esté fría la estiramos y pasamos al molde. Yo, como hago las cosas a mi manera, estiro directamente sobre el molde, poco a poco, partiendo desde el centro hasta subir por los bordes. Me ahorro manchar el rodillo porque la masa es muy manejable cuando está fría.

A la hora de rellenar tenemos dos opciones: rellenar directamente y al horno u hornear la masa primero. 
Para ello, en ambos casos, pincharemos con un tenedor (sin apuñalar, eh) el fondo de nuestra masa, ¡no en los laterales!. 
Si nos decidimos a hornear primero, pondremos encima de la masa un papel de horno, y encima, unos garbanzos secos para que la masa se hornee pero no crezca y hornearemos la masa 15 minutos con el horno ya precalentado a 200º.


Y ahora, a rellenar.

Aquí las posibilidades son múltiples, desde una quiché vegetariana, de setas… hoy he preferido decantarme por la clásica quiché lorraine. Así que te dejo sus ingredientes:

  • 300g de bacon cortado a tiras
  • 6 huevos
  • 200g de crème fraîche o nata líquida. 
  • 100g de leche 
  • sal y pimienta
  • Queso gruyere, o mezcla de quesos, para gratinar. 
Lo primero…¡no laves el vaso! No hace falta, lavamos el vaso de nuestro Thermomix® en exceso, y en esta ocasión lo que haríamos es perder tiempo. Y el tiempo está para aprovecharlo, siempre.

Vamos con el relleno. Ponemos el bacon en el vaso, programamos 5 minutos velocidad cuchara temperatura varoma. Reservamos en el cestillo, dejando que escurra la grasa del bacon (a ver, que sigue siendo bacon, grasa tiene... ¡pero está tan rico!)

Después añadimos el resto al vaso. Los huevos, la leche, la nata o crème fraîche, la sal y pimienta. Tan sencillo de preparar como mezclar 30 segundos a velocidad 4. Y ya. Si, si, ya hemos terminado nuestro relleno. Para eso nos compramos un Thermomix®, para hacernos la vida más fácil.

Añadimos a la masa el relleno empezando por repartir el bacon, así lo distribuimos equitativamente. Después la mezcla del vaso. Coronamos esta delicia mundial con un montón de queso (en mi casa nunca es suficiente, cuanto más mejor) y horneamos 25 minutos con el horno precalentado a 200º. Comprueba que este cuajada pinchando con un palillo, y deja templar. Para mi es como mejor se degusta, templada.

Y ya tienes la cena o la merienda con los amigos preparada. ¿Qué más podemos pedir? Bueno, por pedir… ¡yo quiero un unicornio! 🦄

La próxima semana viajaremos a otro país europeo, ¿adivinas cual puede ser?




8 comentarios:

  1. merece la pena hornear la masa primero???

    me estais dando mucho trabajo para probar... que yo quiero.algo light o algo de eso... jajajaja

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    1. Si! Merece la pena. Acuérdate de poner peso (alubias, garbanzos...) que después puedes guardar y usar para otra vez.

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  2. Hombre pues no se, pero pinta...bastante rico

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  3. Pues vaya, nada del otro mundo

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  4. ¿A que no?

    Es súper sencillo de hacer.

    Espero que te guste! ;)

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  5. Madre miaaa me encanta.Yo nula para cocinar mas bien basica pero me has creado una necesidad con esta receta.graciassss.

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    1. Gracias a ti por leerme! Es una receta que además en frío sigue estando buenísima

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Gracias por dejar tu comentario. Los leo todos y me hacen muchísima ilusión :)

Un abrazo!.
XoXo