lunes, 1 de julio de 2013

El orden de los factores



¿Sabéis aquello de “El orden del factor no altera el producto”?


Pues yo creo que sí lo altera… Es decir; si trasladamos esto a una receta,  yo entiendo que “el factor” son los ingredientes  y que “el producto” es el resultado final.

Los que ya lleváis un tiempecito conmigo y leéis mi blog (o facebook) ya me conoceréis un poquito como para saber que una de las cosas que más me gusta es experimentar.
Me gusta saber cómo funcionan las cosas. Cuál es su mecanismo. Qué pasa cuando altero el orden natural de esas cosas; y eso precisamente es lo que estado haciendo esta semana.


Dicen las malas lenguas que el bizcocho de yogur es el más fácil de hacer. Que es perfecto para todas las ocasiones… Pero; ¿sabíais que eso no es verdad?. Yo no; pero lo he descubierto.

El bizcocho de yogur está riquísimo; pero depende mucho de la utilidad que le quieras dar.

  • Añadir todos los ingredientes juntos tiene como resultado un bizcocho compacto y no demasiado alto.
    Para mi gusto personal, sin gracia alguna. Carece de carácter.
  • Si aislamos “el factor” clara de huevo de la ecuación y las montamos a punto de nieve; mezclamos el resto de los ingredientes y después incorporamos la “nieve” con movimientos envolventes resulta que; “el producto” (véase, resultado final) es un bizcocho que triplica su volumen.
    Obviamente; la nieve hay que incorporarla al final de todo para que el batir y batir no haga que perdamos el volumen.
    Evidentemente eso ocurre por la cantidad de “aire” que le hemos “añadido”.
    No; no estoy loca. Hecho así; es el bizcocho más bonito que he visto para acompañar un buen vaso de leche fría en una merienda.

  • Pero por otro lado; si la finalidad que le queremos dar al bizcocho es rellenarlo y decorarlo lo ideal es conseguir el equilibrio perfecto entre algo “con cuerpo” pero a la vez que sea también “suave y esponjoso” y evidentemente, sin mucha miga.
    En este caso deberíamos despejar “el factor” huevo (huevo, de huevo entero. Yema y clara) y hacer una “espuma” con ello.
    La espuma nos ofrece cuatro estadios:
    Huevo normal – Huevo batido doblando tamaño – Espuma (triplica tamaño)- Nieve.
    Lo ideal es conseguir esa espuma. Si nos pasamos de rosca y hacemos nieve acabaremos con un bizcocho-merienda.
    La espuma le aporta esponjosidad pero a la vez, no hace que pierda “cuerpo”.
    Por cierto, batid el yogur y el azúcar un par de minutos y después id agregando el resto de ingredientes dejando la espuma para el final.
¡Ah!. Y otra cosita… Me gusta dejar los bizcochos al aire libre porque el contacto del aire hace que se seque el bizcocho y la miga que suelta cuando lo “recorto” es una miga seca que sale muy bien y no se pega haciendo que arrastre bizcocho de más.





Y ya por último; quiero que sepáis que estas son cosas que se le ocurren a una cuando piensa en “y si…”; me refiero a que no es nada rebuscado en internet; sino que es un trabajo de campo. 
Puro y duro. (Y si no, que se lo digan a mi madre que es la que se tiene que comer mis momentos de invención… o me congela los bizcochos :D )

Besitos ;)

2 comentarios:

  1. Muy bueno y muy original. Me apunto la receta. Saludos de Cocina con MrZexions y Bisutería la Pompita.

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  2. A MI TAMBIEN ME GUSTA EXPERIMENTAR...PERO NO LO HAGO!!!!JAJAJA ESTA BIEN QUE ALGUIEN LO HAGA POR TI ;-)
    UN BESITO

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Gracias por dejar tu comentario. Los leo todos y me hacen muchísima ilusión :)

Un abrazo!.
XoXo

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